Proyecto Los Bronces de Anglo American enfrenta revisión ambiental en Corte Ambiental chilena sobre protección de glaciares, cuencas hídricas y biodiversidad.
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El 13 de agosto, el Segundo Tribunal Ambiental revisará las reclamaciones presentadas contra el proyecto minero de cobre Los Bronces Integrado de Anglo American. La resolución podría convertirse en uno de los precedentes ambientales más importantes de las últimas décadas para la protección de los glaciares, las cuencas de los ríos Mapocho y Aconcagua, la biodiversidad, la calidad del aire y la salud de millones de personas.
Santiago, Chile.
El Segundo Tribunal Ambiental se pronunciará sobre uno de los casos ambientales más significativos del país: las reclamaciones que buscan revocar la aprobación ambiental del proyecto Los Bronces Integrado de Anglo American, una expansión minera de US$3.200 millones ubicada en la cordillera de los Andes.
"Lo que el Tribunal resuelva trasciende ampliamente el futuro de una operación minera. Su decisión establecerá un precedente respecto al nivel de protección que Chile está dispuesto a otorgar a sus ecosistemas de montaña, un territorio donde se originan las cuencas de los ríos Mapocho y Aconcagua, cuencas que son esenciales para el abastecimiento de agua y para la conservación de la biodiversidad de las regiones más densamente pobladas de Chile", señaló Jorge Morales, integrante del Movimiento No Más Anglo.
Las organizaciones reclamantes argumentan que el proyecto genera impactos que no pueden evaluarse de forma aislada. Entre estos se incluyen los riesgos para los glaciares; el deterioro de la calidad del aire debido al aumento del material particulado; los impactos sobre especies y hábitats de alta montaña; la alteración de cursos de agua; la exposición de las comunidades a contaminantes como metales pesados provenientes de relaves mineros; y la presión acumulativa sobre un ecosistema especialmente frágil ante la crisis climática.
Según Karla Vargas, abogada de la ONG FIMA, el proceso de evaluación ambiental del proyecto contiene deficiencias estructurales que no fueron corregidas a pesar de las observaciones presentadas durante su revisión. Entre estas, menciona una delimitación inadecuada del área de influencia, una caracterización insuficiente de las condiciones ambientales del territorio, modelaciones de calidad del aire que carecen del respaldo técnico necesario, la falta de evaluación de impactos sobre sistemas hídricos y glaciares, y medidas de mitigación y compensación que no abordan adecuadamente los impactos que el proyecto está generando.
Un ecosistema vital para Chile y el mundo
Chile contiene aproximadamente el 80% de la superficie glaciar de América del Sur, lo que hace que la protección de estos ecosistemas sea un asunto de importancia global. Los glaciares de los Andes centrales son mucho más que una fuente de agua dulce para las comunidades.
"Los glaciares son vientres sagrados de agua, pero también regulan los caudales de los ríos durante períodos de sequía, permiten la existencia de especies únicas de plantas y animales, moderan las temperaturas, sustentan procesos ecológicos esenciales para el equilibrio ambiental de la región central del país, y nos conectan a través de un legado ancestral profundo de respeto y reciprocidad. La minería a gran escala debe dejar de destruirlos", afirmó Victoria Uranga, presidenta de la Corporación de Defensa de la Cuenca del Mapocho.
Las cuencas de los ríos Mapocho y Aconcagua conectan las altas montañas con ciudades, comunidades rurales, áreas agrícolas y ecosistemas que dependen de su funcionamiento. Cualquier alteración significativa en sus nacientes tiene efectos que se extienden mucho más allá del área de influencia inmediata del proyecto.
Cristóbal Rodríguez, vocero de MODATIMA y residente de Lo Barnechea, recuerda: "Aprendí a nadar en el Mapocho cuando el río llevaba agua. Hoy se está secando y llega contaminado con metales pesados y aguas arriba está la mina. Esto no solo nos afecta a nosotros; este río abastece a millones de personas, y los glaciares que lo alimentan regulan el clima de uno de los paisajes más icónicos de Chile: su cordillera. El 13 de agosto, sabremos si Chile tiene justicia ambiental o simplemente impunidad".
Por esta razón, comunidades, organizaciones ambientales y expertos argumentan que este caso representa una oportunidad para que los tribunales establezcan un estándar de protección para los ecosistemas de montaña, reconociendo que son esenciales para sustentar la vida, la biodiversidad, la adaptación al cambio climático y el desarrollo del país.
En este contexto, Roxana Núñez, abogada de Greenpeace, explica que lo que está en juego en este caso trasciende ampliamente un proyecto minero. El Tribunal debe determinar si Chile está dispuesto a mantener aprobaciones ambientales que contienen deficiencias significativas en la evaluación de impactos sobre ecosistemas estratégicos como cordilleras, glaciares y cabeceras de cuencas que abastecen de agua a millones de personas. "Revocar esta aprobación no significa oponerse al desarrollo. Más bien, significa reafirmar que ningún proyecto puede avanzar cuando existen dudas bien fundadas sobre sus impactos y cuando la evaluación ambiental no proporciona las garantías requeridas por la ley. La decisión del Tribunal establecerá un precedente para el futuro", señaló la abogada de Greenpeace.
Sergio Iriarte, hidrogeólogo e integrante de la ONG Investiga Colina, sostiene que los relaves mineros de este proyecto continuarán siendo transportados por el río Colina, la principal fuente de agua para la localidad de Colina. El sitio de disposición final de estos relaves es el depósito de relaves Las Tórtolas, que ya genera descargas que alteran irreversiblemente los acuíferos que abastecen a comunidades y sectores agrícolas en el Valle de Chacabuco. Según Iriarte, el proyecto solo aumentará tanto la duración como el volumen de esta disposición de relaves, convirtiendo estas áreas en nuevas zonas de sacrificio.
Finalmente, Eduardo Pérez, presidente de la ONG Investiga Colina, sostiene que cuidar el ambiente natural del cual somos parte y perseguir el desarrollo no son objetivos opuestos, a pesar de lo que se nos hace creer a través del concepto engañoso de "trámites permisológicos". Mantiene que la protección ambiental no obstaculiza el desarrollo; al contrario, permite un mayor bienestar a mediano y largo plazo y permite que las sociedades se desarrollen en armonía con la naturaleza en lugar de destruirla.
La resolución del 13 de agosto será observada de cerca tanto dentro como fuera de Chile, ya que podría redefinir cómo el país equilibra la explotación de los llamados recursos minerales con la protección de su patrimonio natural y los derechos de las generaciones presentes y futuras.
Anglo American frente a la justicia ambiental chilena
El próximo 13 de agosto, el Segundo Tribunal Ambiental revisará las reclamaciones contra el proyecto minero de cobre Los Bronces Integrado de Anglo American. La resolución podría convertirse en uno de los precedentes ambientales más importantes de las últimas décadas para la protección de los glaciares, las cuencas de los ríos Mapocho y Aconcagua, la biodiversidad, la calidad del aire y la salud de millones de personas.
Santiago de Chile.
El Segundo Tribunal Ambiental deberá pronunciarse sobre uno de los casos ambientales más relevantes del país: las reclamaciones que buscan dejar sin efecto la autorización ambiental del proyecto Los Bronces Integrado, de Anglo American, una expansión minera de US$3.200 millones emplazada en la cordillera de los Andes.
"Lo que resolverá el tribunal trasciende ampliamente el futuro de una faena minera. La decisión marcará un precedente sobre el nivel de protección que Chile está dispuesto a otorgar a sus ecosistemas de montaña, un territorio donde se originan las cuencas de los ríos Mapocho y Aconcagua, fundamentales para el abastecimiento de agua, la conservación de la biodiversidad de las regiones con mayor población de Chile", señaló Jorge Morales, integrante del Movimiento No + Anglo.
Las organizaciones reclamantes sostienen que el proyecto genera impactos que no pueden analizarse de forma aislada. Entre ellos, el riesgo para los glaciares; el deterioro de la calidad del aire por el aumento del material particulado; la afectación de especies y hábitats de alta montaña; la alteración de cursos de agua; la exposición de las comunidades a contaminantes como metales pesados de los relaves mineros; y la presión acumulativa sobre un ecosistema especialmente frágil frente a la crisis climática.
Para Karla Vargas, abogada de la ONG FIMA, el proceso de evaluación ambiental del proyecto presenta falencias estructurales que no fueron corregidas pese a las observaciones formuladas durante su tramitación. Entre ellas menciona una delimitación inadecuada del área de influencia, una caracterización insuficiente de las condiciones ambientales del territorio, modelaciones de calidad del aire que carecen del respaldo técnico necesario, falta de evaluación de los impactos sobre el sistema hídrico y glaciar, además de que el proyecto compromete medidas de mitigación y compensación que no responden de manera adecuada a las afectaciones que el proyecto está generando.
Un ecosistema vital para Chile y el mundo
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